
Iluminada por el verbo que nunca se quiere oír, bajo la tierra donde vive la oscuridad, toma fuerza, y decidida la semilla, extiende sus brazos en todas direcciones y se alimenta del polvo de lo que alguna vez estuvo vivo y bebe…
Lo mismo que sirve para destruir y purificar. En poco tiempo se asoma a la luz y acelera sus dimensiones, determinada a no perecer e imponer su nuevo territorio.
Pasa el tiempo y el área que prometía ser fecunda para sus hermanos del reino, la suerte no los asistió. Ahora el árbol reina sobre la colina y ningún otro bajo él.
Una historia puede ser hermosa para unos y desastrosa para otros, como decía khalil gibrán, ni el roble crece bajo la sombra del ciprés, ni el ciprés bajo la del roble.
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Iluminada por el verbo que nunca se quiere oir... Pues a mí esta historia me encantó ¿Será que siempre veo la belleza en todo?... Te amo